EDADES SEXUALES DEL SER HUMANO
(de la concepción a los seis años de edad)

De acuerdo a la teoría de M.P.Ross Ph.D, tanto el hombre como la mujer irán construyendo su sexualidad desde el momento de la concepción, pasando por diversas circunstancias y situaciones tanto biológicas como sociales y psicológicas.  Ambos desde su concepción hasta al menos los cinco meses de gestación mantendrán una identidad sexual femenina que comenzará a estructurarse en su diferenciación fisiológica a partir de ahí, sin embargo se mantienen fusionados a su madre hasta el momento de su nacimiento.  A partir de su nacimiento y hasta aproximadamente los dos años, la mujer construye su núcleo de identidad sexual (de manera fusional) es decir se mantiene unida a su madre en la construcción de su identidad sexual, estableciendo una prolongación de su fusión para ser mujer, es decir solo debe estar con ella y ser como ella para sentirse identificada como mujer, en el hombre desde su nacimiento y hasta aproximadamente los dos años, también comienza a construir su núcleo de identidad sexual pero este lo hará de manera instintual, es decir comenzará a relacionarse con su medio por medio de su agresividad biológica, entiéndase que está agresividad será manifiesta por medio de su actividad y deseo de reconocerse como hombre, no es la agresividad de morder y patear o escupir, eso es mas bien  corresponde a patrones de comportamiento que repite porque los observa en su medio y que en ocasiones mas bien se deben corregir.  En los varones mas bien se denota un mayor deseo de buscar actividades que lo ayuden a adquirir su núcleo de identidad sexual (las bases para saberse hombre), y serán su madre y los familiares (padre, tíos, primos, etc) los que le marcaran las pautas de acuerdo a sus valores y necesidades.

A partir de los tres años ambos deben haber construido su núcleo de identidad sexual y eso significa que a partir de aquí los niños y niñas se sienten hombres y mujeres o al menos comienzan a reconocerse como tales, ¿Qué sucede si se tiene un niño o una niña que aún no sabe cuál es su identidad? Es cuando se inician los procesos terapéuticos para ayudarle a construir su núcleo de identidad sexual, por medio de juegos, conversaciones, tiempo con él o ella y a partir de estos tres años y hasta los cinco años aproximadamente ambos comienzan a adquirir su identidad sexual y formarán su identidad personal,es decir con mayor claridad desarrollarán su papel de hombres y mujeres y comenzarán además a relacionarse de acuerdo a sus gustos, intereses, habilidades, nos mostraran quienes son ellos y ellas, nos comienzan a mostrar su personalidad, en esta época lo más importante es comenzar a desarrollar en ellos y ellas autonomía y aceptación y promover su personalidad y respetarla para ayudarle además a continuar construyendo su estima personal.  Sabemos que su identidad sexual se está formando y adquiriendo adecuadamente por medio de lo que hacen y dicen, es decir, por medio de sus dibujos y compartir en general dándose un proceso  de formación de su identidad personal.

¿Pero qué sucede si no hay padre en esta etapa de formación, o el padre que hay no se relaciona con el bebé?, se sabe que esto le dificultará aún más construir este núcleo necesario para el resto de su desarrollo sexual y de su identidad sexual, puesto que, la relación con otros de su género se dará por medio de sus instintos, por lo general los bebes o sus madres y familiares encuentran sustitutos de la figura paterna, pero no deja de ser un dilema esta ausencia aún en etapas tan pequeñas del desarrollo sexual humano, y no crean que la mujer no se ve afectada, por supuesto que las mujeres también necesitamos de esa interacción con el padres para construir el núcleo, ese ¿QUIÉN SOY YO?, la “ventaja” es en que en la mayoría de los casos tienen a su madre presente, y si no está presente al igual que el varón deberá de recurrir a otras relaciones para construir las bases del inicio de un desarrollo sexual.

Ya en la familia a partir de esta edad sabemos como es, ese chiquito, o como es, esa chiquita, si son dormilones, callados, temerosos, alegres y hablantines, pero es bueno recordar que en todo momento hay que proporcionar el tiempo para que ellos y ellas puedan darse a conocer y reconocerse.  Muy a menudo repiten las conductas y los vemos “haciendo igualitico a tal ...”, es una forma de adquirir su identidad personal.  Y a partir de los 6 y 7 años se espera que se haya cristalizado su identidad sexual, con mayor seguridad debemos de haber observado un desarrollado adecuado en su desenvolvimiento sexual, y tanto el niño como la niña se sienten hombre y mujer.  Y si no observamos esto debemos comenzar a buscar ayuda o a facilitarle y promover la adquisición de su identidad.

Y corresponde a nosotros los padres y madres brindarle ese espacio, ese diálogo, esa guía para llevarlos por un proceso de formación en donde se abarcan los tres componentes de la sexualidad, que hemos venido mencionando insistentemente, es decir la espiritualidad, la afectividad y el componente erótico.  En próximos artículos continuaremos describiendo las edades sexuales y además mencionaremos lo que constituye cada componente.   

 

EL PLACER ERÓTICO Y EL PLACER BIOLÓGICO
¿SI ME PONGO ALGO... O USO ARTEFACTOS TENDRÉ MAS PLACER?

Quiero retomar un poco algunas de las dudas que ustedes con mucha confianza han depositado en mis manos, y que por lo visto son el reflejo de ese proceso que estamos viviendo en el cambio hacia una sexualidad mucho más sana y placentera.  Algunos de ustedes me han preguntado si con aparatos que hagan más grande el pene se puede obtener mayor placer, eso es uno de los mitos que hay alrededor de la sexualidad masculina, confundir erección o tamaño con placer.  Quiero decir que el tamaño, ni el grosor son factores que determinen el placer y mucho menos el deseo, es decir, a los varones se les ha educado a que su identidad sexual y virilidad está en función de la “actividad” de sus genitales, este aspecto ha dejado por fuera a dos terceras partes de la sexualidad, y de sus vidas como hombres; es decir, pensamos que para ser hombre les debe de gustar o les enseñan a que les guste por ejemplo, la pornografía, y es este uno de los medios más deformadores de la sexualidad sana, no solo porque las posiciones que promueven no son reproductoras de placer por sí mismas, sino porque la relación que se establece ahí no muestra ningún contacto afectivo y mucho menos social, solo muestran una situación eyaculatoria o de movimientos que no buscan el contacto con el otro. El placer está determinado por el ambiente que se ha construido mucho antes de la actividad sexual, el placer está construido sobre una base afectiva, y está basado en la calidad de la relación de pareja, sabemos por numerosos estudios que el placer dependerá del nivel de compromiso, solidaridad y confianza que exista en ambos, de lo contrario una relación “mecánica” solo logrará ese placer que se logra al eyacular, el placer biológico que es apenas una tercera parte de la sexualidad, y que con el tiempo ni placer biológico se logrará y por el contrario de acuerdo a un estudio realizado en Costa Rica y citado en una revista de sexualidad publicada recientemente, mencionan que más del 50% de los hombres adultos han tenido problemas de erección o de eyaculación precoz y de ese 50%, casi el 80% no habían podido resolverlo; y eso no es por problemas biológicos, es por problemas emocionales.  En ellos debe cambiar la percepción que tienen de la sexualidad y de sí mismos como hombres, deben aprender a comunicarse mejor consigo mismos y con su pareja, y deben apreciar la sexualidad que les es permitida vivir, con esto quiero decir, no que anulen sus fantasías, pero que estas guarden más relación con sus realidades afectivas y maritales.  Muy a menudo esperamos grandes proezas en el acto sexual y no somos tan siquiera delicados o delicadas en el trato diario con el o la otra, y la sexualidad es integral, una sola cosa. Hay que observar la forma en que distribuyen sus obligaciones domésticas, la forma en que se hacen presentes en la vida del otro o de la otra, la forma en que se acarician o enfrentan los problemas diariamente, los de los hijos, de los familiares, etc... ¿ustedes creen que eso no afecta? Afecta y mucho... pero no nos podemos quedar en que si no resolvemos esto no nos vamos a gozar mutuamente eso tampoco es necesario, ni bueno, es un proceso.  De hecho, es en ese espacio genital, en donde nos hacemos personas, y la relación sexual-genital tiene la dicha de construir un espacio de intimidad, de comunicación, de confianza, de placer, de entrega, de presencia, que es lo que constituye el placer erótico pero requiere de compromiso, respeto, diálogo, libertad, entrega, dignidad.  Por eso mucho de lo que hagamos y no hagamos dependerá de la pareja, no de lo que “aprendimos” en otras relaciones, eso solo nos llegará a confundir, creer que por tener mucho “sexo” se tiene mucha “experiencia”, que tan siquiera se le podría llamar así porque su verdadera palabra sería promiscuidad, o pensar siquiera que por eso se tiene una mayor identidad sexual masculina o femenina.  Eso son solo mitos, la sexualidad se construye y es un proceso que, para un verdadero acople, solo en una pareja puede tomarle cerca de tres a cinco años y en un espacio de respeto, convivencia, mutuo acuerdo, lealtad.  El placer también es un proceso, un resultado de un encuentro profundo en una relación plena, digna, libre, responsable, no requiere de aparatos para engrandecer lo físico, lo físico ahí está y dará su mejor resultado si lo psicológico, lo espiritual y lo social se consolidan con el.  Cuando un individuo entra en contacto consigo mismo (a), con la experiencia de su vida, toma al mismo tiempo conciencia de su satisfacción y su insatisfacción, para poder vivir el placer erótico, es necesario ser responsable de ello, implica estar presente y reconocerse en ello.

En sexualidad la comunicación genera caos
¿Qué estás sintiendo?

Debemos tomar conciencia y reconocer lo que sentimos, sobre todo cuando despertamos a nuestro desarrollo sexual, nos será imposible decir con claridad lo que estamos pensando porque antes de pensar o racionalizar lo que está sucediendo, estamos sintiendo, así como lo oyen, sintiendo. 

¿Qué estoy sintiendo? Es una puerta gratis a lo más grandioso de nuestro ser, es lo que nos diferencia y a la vez nos permite entrar en nosotros y en los otros y otras y también se convierte en la única opción de llegar al corazón del otro.

Saber con profundidad y certeza lo que se suscita, lo que corre por nuestra sangre, es decir, MIEDO, TRISTEZA, ALEGRÍA AMOR, ENOJO.   Cinco palabras simples que nos hemos complicado en llamar de muchas maneras.  Decimos te odio, cuando quizás lo que estamos sintiendo ante esa situación específica es que tengo miedo, o estoy muy enojado, ya por odiar yo cierro la puerta y no me permito entrar en contacto con la otra persona para poder resolver la situación.

Una de las mejores formas de resolver las circunstancias es cuando hablamos en primera persona, es decir reconociendo lo que estamos sintiendo sin creer que son los otros los que me producen los sentimientos, estos nacen dentro de uno mismo, sino pensemos porque ante ciertas circunstancias, unos se enojan, otros sienten miedo, otros se ponen tristes y a otros les es indiferente.  Esto sucede porque cada uno tiende a responder en su propio estilo y forma, de ahí lo difícil de lograr equilibrar lo que sentimos ante los otros.

Y para que tanto enredo si estamos supuestamente hablando de sexualidad, precisamente no reaccionamos de la misma manera ante las mismas circunstancias, somos seres únicos, pero podemos hablar y ponernos de acuerdo es como “encender la luz” para poder ver con claridad lo que está surgiendo en la relación entre tú y yo, por lo general en nuestros acercamientos “sexuales” esperamos que el otro adivine, lo que yo estoy pensando, espero que como por arte de magia llegue a lo más íntimo de nuestro ser, sin ni siquiera darle pista de lo que queremos, y luego nos sentimos confundidos y comenzamos a pensar basura, tal como ¿Seré frígida?, ¿Estaré desarrollando una impotencia? Porque por lo general las mujeres guardamos el secreto estereotipo de que los hombres no sienten, que siempre están dispuestos, que no les importa con tal de disfrutar un “lance”, pero no, las consultas por eyaculación precoz e impotencia son importantes de analizar y apreciar y valorar.  Ambos, hombres y mujeres, sentimos, debemos comunicarnos, hablar, mejorar, educarnos, respetar los procesos y hacernos partícipes de un desarrollo sexual equilibrado y placentero.

El creer que nuestra sexualidad son solo actos mecánicos y que no nos afectan es una forma de ir acumulando tensión, desconocimiento y que a la vez nos aleja de nuestro desarrollo y conocimiento de sí mismos y sí mismas.  Asimismo con nuestros hijos, todos vamos marcando una etapa del desarrollo importante de conocer y sobre todo estimular y manejar adecuadamente para con esto lograr lo mejor de sí mismo y poder construir las bases para la etapa siguiente.  Cada superación de las etapas o resolución adecuada permitirá continuar con la siguiente, de no suceder así nos estancaremos o fijaremos y no podremos vivir los procesos y las virtudes de las otras etapas.

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