La educación sexual debe ser dirigida hacia la construcción del SER, eso implica pasar de MACHOS Y HEMBRAS a CONVERTIRNOS EN HOMBRES Y MUJERES, MUCHO MAS FUERTES Y SEGUROS

 

Los jóvenes y el sida

Este es uno de los temas que más polémica causa y que viene a justificar la conducta de creer que con sólo darles el preservativo el peligro de adquirir el virus de inhumo deficiencia está resuelto. No es tan simple, se les debe educar, hacia la responsabilidad de su vida sexual, el crear en ellos y ellas la conciencia de su cuerpo, el uso y manejo de su placer, de su vida de relación, el crear en ellos y ellas la conciencia de asumir el cuido personal en todos los niveles.

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Al darles un condón habría que hablarles de la responsabilidad que implica asumir la vida sexual activa o coital, la necesidad si no se ha construido un vínculo sano y con solo una pareja, sino que, por el contrario, se tienen varias parejas sexuales, hace necesario educar en ellos y ellas la necesidad de recibir orientación clara de las enfermedades de transmisión sexual, del VIH/Sida además de la orientación de realizarse pruebas tempranas para detectar la presencia de estas enfermedades, aún cuando se crea que se está con una pareja sana, el hecho de tener más de una pareja, y si ésta pareja también ha tenido otras parejas no queda más responsabilidad que asumir el control y la detección temprana.

Los atributos físicos, psicológicos y sociales de la adolescencia contribuyen a que los jóvenes sean particularmente vulnerables al VIH y otras infecciones de transmisión sexual. Por lo general los y las jóvenes no alcanzan a mirar la dimensión del riesgo al que se someten al iniciar su vida coital sin control ni responsabilidad.

De cierta manera me da pena haberles heredado un mundo con tan altas probabilidades de encontrarse con una pareja enferma en todos los niveles, no solo por las enfermedades de transmisión sexual, sino también por la incapacidad de poder o querer madurar y conformar vínculos más sanos y fuertes entre sí.

Los y las jóvenes son socialmente inexpertos y dependen de otros, asimismo, la presión que ejerce sobre ellos y ellas los y las otras acerca de tener experiencias sexuales coitales lo antes posible. Sabemos que el Sida se mira, a nivel de salud mundial, como una crisis social y como un problema de comportamiento individual.

Se debe promover que más líderes jóvenes hablen acerca de la crisis del Sida y asignar prioridad a facilitar estos programas de divulgación, se les debe ayudar a conocer los riesgos que presenta el VIH/Sida y la manera de evitarlos, esto no debe solo limitarse a ofrecer información sino generar actitudes en ellos y ellas que les ayude a evitar los riesgos, como la postergación del inicio de la actividad sexual, la abstinencia y la negociación con la pareja sexual.

Esto debe iniciarse desde edades tempranas, aún antes de que los niños sean sexualmente activos.

El trabajo es a partir del esfuerzo de abrir nuestra mente para lograr cambios en aquellas normas culturales y sociales, sabemos que muchas tradiciones y prácticas culturales, así como creencias de la virilidad y del amor han contribuido a que nuestros y nuestras jóvenes tengan mayor riesgo que la que existe para los adultos, aún a pesar de esto, no significa que los adultos no tengan riesgo, de hecho han aumentando los casos de ancianos con Sida.

Deberíamos a conciencia hacer grandes esfuerzos para que en nuestras comunidades se hable de esto, pero sobre todo, tan importante es reducir la exposición individual como el buscar cambiar las normas sociales que promuevan la exposición a conductas de riesgo.

Sabemos que nuestros jóvenes tienden más a buscar comprender integralmente los riesgos de su vida sexual, que los adultos, incluso en muchos países aumentó el uso de los condones en los y las jóvenes entre los 15 y los 19 años.

Margarita Murillo G. M.Sc
Investigadora en el área de la sexualidad
Correo: mmurillo@sexoamoryvida.com
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