La educación sexual debe ser dirigida hacia la construcción del SER, eso implica pasar de MACHOS Y HEMBRAS a CONVERTIRNOS EN HOMBRES Y MUJERES, MUCHO MAS FUERTES Y SEGUROS

 

¿Para qué o porque debo posponer mi vida sexual?
La identidad sexual versus la identidad personal

Quise traer a colación el tema, por el que he recibido algunos comentarios, como de que soy “moralista” o muy rígida, yo solo sonrío, pues quizás quienes piensan de esa manera, desconoce el potencial de la sexualidad.

Lo hemos venido conversando por medio de este año y medio de intercambio y formación por medio de esta columna. La sexualidad es una energía creadora y como tal debe educarse y buscarle su salida, para crear, mejorar como hombres y mujeres.
Sabemos que la sexualidad sin educación no llevará más que el rumbo que por influencia socio-cultural recibimos, que por estadísticas sabemos que no es de lo mejor, solo el 55% de los casos con SIDA en el mundo lo tienen jóvenes entre 15 y 24 años, ¿eso que significa? Que están iniciando su vida sexual de manera irresponsable, sin sentido, el placer por el placer. Y no es un asunto de limitarles el placer, sino de educarles el placer y sus sensaciones.

De manera acertada el Dr. Morales, en Costa Rica, director de la Clínica de Atención del Adolescente en el Hospital de Niños, nos hacía la salvedad de las implicaciones de iniciar una vida coital prematura, sabemos que por desarrollo físico, social y psicológico, la adolescencia es el tiempo de construir la identidad, es decir el cómo somos, lo que queremos, nuestras limitaciones, nuestros sueños, nuestras luchas, y, este proceso nos llevará hasta los 19 o más años, hasta que logremos comenzar a vivir una vida de adultos en donde asumimos con responsabilidad nuestros cuerpos, los entendemos, los cuidamos, asumimos con responsabilidad nuestra mente, la cuidamos, la entendemos, hemos perdonado nuestra historia para poder construirnos una propia y real, mejor que lo que hemos sin vivido, procurando no guardar rencores o viejas facturas.

En ese momento, precisamente, cuando hemos logrado dirigir un poco nuestra identidad entonces, sin duda alguna, ha sido un proceso paralelo, hemos tenido sensaciones en nuestro cuerpo, propias de la madurez y de las manifestaciones hormonales, hemos iniciado también la construcción de la identidad sexual, eso de ser hombres y mujeres integralmente, si vivimos experiencias coitales, sin la madurez de la identidad, probablemente serán solo eso, experiencias coitales, sensaciones orgásmicas sin conciencia, propias de la frotación y los movimientos bruscos o impulsivos, con poca conciencia y control de lo que estamos haciendo, es solo como “bajar la presión”, que, además tendrán gran influencia de la pornografía, que se nos vende como la panacea de la sexualidad, y ya sobre la pornografía hablaremos en el próximo artículo y sus efectos sobre las fantasías sexuales y la conducta sexual .

Iniciar una vida sexual de esta manera, sin identidad personal definida ni identidad sexual desarrollada, en lo que respecta a mi experiencia terapéutica, cuento con muchos casos documentados de adultos que no lograron superar su sexualidad de adolescentes, son incapaces de desarrollar una sexualidad apacible, creadora, madura, controlada, por lo general, he podido estudiar la presencia de las disfunciones sexuales, una inmadurez para el vínculo, incapacidad para vivir el autocontrol, muchas adicciones al orgasmo, a la masturbación, a la pornografía, incapacidad parar llevar un encuentro sexual maduro y de acuerdo con su edad sexual. Desconocimiento de sus necesidades, de sus capacidades, incapacidad para construir el amor maduro, por lo general cuando han buscado ayuda terapéutica es por su incapacidad de dar el salto del amor maduro, han caido en la promiscuidad, han perdido a sus parejas una y otra vez y no han logrado unir sus valores a su vida cotidiana. Eso que desean con todo el coraje en sus corazones. Y no voy a ser injusta diciendo que es en los hombres donde veo esto, pues igual documentada tengo las conductas de inmadurez sexual en las mujeres, de promiscuidad y tendencia a la evasión de un amor maduro.

Me parece que en general en nuestra sociedad se nos promueve esta sexualidad violenta, sin capacidad de controlarla, la vemos como algo amenazante, como algo por lo que tenemos que tener vergüenza, algo de lo que no hay que hablar y buscarle salidas respetuosas y procesos de mejoría. Es como si nos quedáramos fijos sin posibilidades de madurar, una sexualidad adolescentesca sin ofender a los adolescentes, sino en el sentido de inmadura, incompleta.

Espero que logremos iniciar diálogos con nuestros jóvenes, con nuestros niños, con nuestras familias, logrando mayor placer y justicia para todos y todas.

Margarita Murillo G. M.Sc
Investigadora en el área de la sexualidad
Correo: mmurillo@sexoamoryvida.com
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