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El componente erótico buscara su seguridad y su desarrollo por medio de la intimidad corporal y la emoción placentera

 

El componente espiritual

 

El componente erótico

 

El componente afectivo

Dentro de los nuevos abordajes que sobre la sexualidad se han comenzado a estructurar en diferentes países, se ha venido difundiendo un nuevo enfoque de intervención que basa sus aportes en la premisa de que la sexualidad está estructurada por componentes, que forman una interrelación y una interdependencia entre ellos.   Estos componentes, independientemente son esenciales  para el desarrollo integral de la sexualidad, pero a su vez su desarrollo va a depender de la forma en que nos equilibremos con los otros dos.

 

Esta posición está basada en los aportes teóricos de la Dra. Marie Paul Ross (2000), Sexóloga Clínica, quien se ha abocado a construir y a dar a conocer la teoría Global de Intervención en Sexología y lo mejor de sus aportes es que nacieron para los que nos dedicamos a guiar y a orientar bajo principios Cristianos.

 

En este enfoque se destacan los siguientes elementos para cada uno de los componentes:

 

Si como hombres y mujeres nos vemos limitados en la comunicación adecuada de nuestras necesidades afectivas, se limitará el desarrollo máximo del potencial orgásmico-erótico y del potencial afectivo-espiritual que será la fortaleza que necesitamos para ver con más claridad los valores a vivir en la construcción de la relación sexual y del desarrollo sexual en general; lo que queremos, cómo lo queremos y cuándo lo queremos, sin tener que caer en una relación de opresión o violencia.  Y aquí entran los valores religiosos, en donde se nos orienta a construir una relación que reciba nuestra manifestación de amor, es decir esperar a tener nuestras relaciones sexuales hasta el momento en que hayamos responsablemente construido una relación de compromiso y afecto que llamamos matrimonio.  Esa es nuestra opción pastoral hacia los muchachos, a pesar que la sociedad los impulse a creer que deben tener relaciones sexuales mecánicas sin ningún compromiso y lo mas grave es hacerles creer que no les sucederá nada, que todo será de gran provecho.

 

Todo esto es una forma de denunciar el maltrato que se da en nuestras relaciones diarias de convivencia, se procura fomentar que tanto hombres como mujeres abran o aprendan a establecer espacios para  conversar, eso implica hablar y escuchar, aunque eso culturalmente sea “muy femenino”, sin embargo sabemos que escuchar y dialogar hará que cualquier relación crezca profundamente, y por otro lado, las mujeres deberíamos fortalecernos en seguir luchando por hacer valer nuestra palabra, por llegar a acuerdos, y no limitarnos a callar y“dejar pasar las cosas”, porque las cosas no pasan solo se acumulan, y son  como una olla de presión, en cualquier momento explotan y todo salta y golpea por todos lados.

 

Así que para poder desarrollar el componente afectivo, que es el equilibrio de nuestra sexualidad, es imprescindible que los varones aprendan a comunicar sus emociones y aprendan a comunicarse, conocer y controlar su cuerpo, y por el otro, las mujeres hagan valer su palabra y puedan manifestar abiertamente sus necesidades de darse un espacio para disfrutar de la sexualidad como algo sano y natural dentro del desarrollo humano.

 

También, vale la pena rescatar los procesos  de concientización que se han venido estructurando en diferentes círculos sociales de profesionales y de personas no profesionales, acerca del significado del placer, por lo general se nos ha vendido la idea barata de que el placer dependerá  del dominio que tengamos a nivel teórico-práctico de posiciones o puntos orgásmicos, que han venido a nuestras mentes más por influencia comercial, en donde se mencionan actividades que por la fantasía con que las identifican nos hacen creer que lograremos una mejor vivencia del placer, sin que tengamos que “preocuparnos” o tomar en cuenta nuestros sentimientos, nuestras necesidades, es bueno despertarnos y saber  que el placer por sí mismo no reacciona, es increíble observar en los pacientes la forma como van perdiendo la capacidad de sentir placer por el simple hecho de no apreciarse a sí mismos, no podemos confundir placer con eyaculación, el placer por sí mismo es un elemento del componente erótico, pero el orgasmo es una expresión erótica, espiritual y afectiva, y para lograrlo se requiere del equilibrio y la manifestación y realización de todos ellos.

 

Para lograrlo debemos desacomodar de nuestras mentes, esos actos mecánicos que nos venden de forma barata en cuanto video musical observamos, o en películas baratas y desviadoras de la verdadera dimensión del placer, se nos ha vendido una sexualidad completamente ajena de nosotros mismos, de lo que creemos o no creemos, incluso, por patrones culturales a las mujeres se les corta la manifestación abierta de su placer o deseo, pues culturalmente eso es “mal visto en una mujer decente”, y perdemos el potencial y el desarrollo de nuestra madurez sexual. 

 

El componente erótico también se desarrolla por medio de lo fisiológico, el uso y aceptación del cuerpo, la genitalidad, y esto implica el conocimiento de nuestras manifestaciones de la sensualidad, por medio de nuestros genitales cuando ya se ha adquirido la madurez de una relación que conlleva compromiso, espacio, tiempo, construcción de nuestra realización autonomía y seguridad en ser hombres y mujeres libres.  Requiere de un diálogo profundo, conmigo mismo (a), y con el otro. 

 

Es construir todo un proceso hacia la belleza corporal, pero no esa belleza barata estilo “barbie”, sino nuestra propia definición de lo que es bello para ti y para mí, porque nos hemos podido reconocer en la belleza de amanecer “añejos”, con mal aliento, ojos lagañosos, pero tú y yo; por que hemos tenido que enfrentar espacios de mucho enojo en donde nos “transformamos” en verdaderas calamidades de la figura humana, ojos desorbitados, tensos, ansiosos, pero nos seguimos viendo y considerando bellos. 

 

El factor erótico viene a ser un proceso de mirar la belleza en aquellos momentos de frustración en las noches de sacar cólicos a nuestros hijos, con una verdadera “cara de locos y trasnochados” sin parranda incluida.  Es mirarnos bellos en esos espacios de juegos, en esas flores que me enviaste al final de un despido de trabajo, esa tomada de la mano cuando tuvimos que enfrentar a nuestros propios padres o suegros por una determinación de valores, sueños o construcción de nuestra autonomía.

 

Viene a ser una belleza que solo la relación íntima permitirá mirar la construcción integral del desarrollo sexual de ambos.

 

La sexualidad merece mucho respeto como para tomarlo a la ligera, no es una excitación barata, no son solo reflejos para encontrar los puntos orgásmicos, o un proceso de aprender a relajarnos, implica construir una verdadera relación fusional en donde el placer, la reproducción, y no solo reproducción de hijos, sino de nuestros sueños, nuestros valores, la reproducción de nuestras metas a nivel personal, profesional, social, es esa intimidad corporal, de apreciarte y amarte en los “rollitos de gordura” que se te hicieron después de los embarazos, o después de esas “comiditas” de mas que tanto disfrutamos, es construir un verdadero enamoramiento que perdure, es la pasión amorosa y los deseos sexuales manifestados por medio de  la experiencia emocional y los fantasmas románticos.

 

Es buscar la seguridad y desarrollo de ti y de mí  por medio de la intimidad corporal y la emoción placentera.

 

Y cuando como profesionales nos llegan las consultas de que no sienten deseos, o no se siente nada, aunque la consulta inicial fue por un pecadillo, valdría la pena poder sensibilizarnos un poco más y poder ahondar en esa queja que nos están confiando y poder ofrecer un espacio de apoyo para que pueda darse el espacio de ser mejor en el desarrollo de la sexualidad, puede que detrás de esa queja esté la presencia del abuso o de una relación muy violenta, de vez en cuando deberíamos como profesionales en la salud espiritual, tomarnos el tiempo para apoyar y escuchar a nuestros pacientes y poder ofrecerles una respuesta más integral y acertada a sus necesidades.   Es un compromiso con la vida, con el Amor, con la presencia de ser humanos, simplemente humanos.

 

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